Varios estudios realizados recientemente re-confirman que las administraciones ” siguen dando la espalda a la bicicleta “.  Rotundo,  los datos son claros.

Los resultados muestran que la viabilidad del uso de la bicicleta como vehículo urbano se halla aún lejos de ser real. De hecho, la valoración global no pasa de un insatisfactorio ‘regular’. Por ciudades, las capitales peor equipadas para desplazarse en bicicleta son Alicante y Oviedo, que suspendieron de manera rotunda el examen con un ‘muy mal’.  La razón: no disponen de bicicarriles ni de servicio de alquiler público de bicicletas.


Tenerife no está dentro de las ciudades analizadas… El caso de Tenerife es que se sale de las tablas y de las medias. Tenerife NO apoya al fomento del uso de la bicicleta como medio de transporte urbano.

aparcabici

La isla no tiene ni la mas mínima infraestructura adaptada a la bicicleta. No existe ni un carril bici,  y eso que hay casos en que con muy poca inversión se podría contar con estas infraestructuras.  Uno de los mas conocidos es el pseudo-carril-bici que transcurre desde el Parque Marítimo hasta María Jiménez.  ¿Cuanto habría que invertir para adaptar esta especie de carril bici a la normativa vigente? ¿No es ridiculo que no llegue a Las Teresitas?  Poco compromiso por parte de las administraciones en todos los sentidos.

Extraigo algunos datos interesantes que nos aclararan que Tenerife NO apoya a la bici.

Para que la bicicleta sea una alternativa real de transporte urbano, las ciudades deben adaptarse a este vehículo. He aquí algunos de los requisitos básicos:

  1. Una buena infraestructura en carriles bici. Importa la cantidad, pero también la calidad. Deben comunicar el mayor número posible de zonas de la ciudad (centro, barrios limítrofes y pequeñas localidades cercanas) y conservarse en un buen estado de mantenimiento. Además, estas zonas específicas para el paso de bicicletas deben estar correctamente señalizadas para garantizar la seguridad de ciclistas, peatones y conductores de vehículos.
  2. Localización de aparca-bicis. La ubicación de estacionamientos de bicicletas es especialmente útil a lo largo de carriles bici, frente a polideportivos/zonas deportivas, centros educativos, espacios culturales e institucionales, estaciones de autobuses o tren y, en general, en la mayor parte de los puntos neurálgicos de la ciudad.
  3. Conexión con el transporte urbano. Unión de los carriles bici con paradas o estaciones de transporte público así como la posibilidad de acceder y llevar consigo la bicicleta en el interior de estos medios de transporte urbano.
  4. Una mayor oferta de alquiler municipal de bicicletas. Fomento de su uso entre residentes y turistas
  5. Campañas de educación vial. Los destinatarios deben ser tanto los propios ciclistas como los conductores de automóviles y peatones, para que entre todos sean capaces de transformar la ciudad hacia un modelo sostenible y lograr un reparto respetuoso de la calle entre todos.

Como pueden ver, ninguno de los puntos básicos anteriores se cumplen en “la isla”. El único punto donde se ha tenido en cuenta la bici, es el poder acceder al tranvía con ellas .  Y segun declaraciones oficiales han barajado la opción de prohibirlo.

Lo que sí hemos tenido por parte de las administraciones  son promesas, promesas que se han quedado en el olvido.  El proyecto  MoveOnBike Tenerife se anunció hace un año, contando incluso con el OK de los técnicos en cuanto a viabilidad.

Muchos colectivos se suman a la demanda de carriles bici en la isla, y si navegamos un rato por la red podemos encontrar infinidad de reivindicaciones en pro de la bici como medio de transporte ideal.

Aun nos quedan muchos muchos años para llegar al nivel de Japón, referente mundial. Kirai nos muestra aparcamientos automáticos para dejar la bici.

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